La Expo del 29 en Sevilla, el origen de la modernidad

en febrero 4 | en Bloggers by Lumix G, Bloggers por el mundo, Bloggers por el mundo HOME, Fotografía | por | with No Comments

La idea de celebrar la Exposición Iberoamericana en Sevilla surge a comienzos del siglo XIX para relanzar y modernizar la ciudad, tanto urbanística como turísticamente y equiparar a ciudad a otras grandes urbes españolas como Barcelona, Bilbao, Madrid o Valencia, que empezaban a despertar su modernidad. Con la excusa de la Exposición Iberoamericana, Sevilla desarrolla su sistema de alcantarillado y pavimentación, así como la red de agua y electricidad. La preparación de la capital andaluza también hizo necesaria la construcción de numerosos hoteles y una ampliación de su oferta de espacios de viviendas y comercios.

Más de veinte años tardó en gestarse esta gran exposición que trataba de unir culturas a ambos lados del Atlántico y en la que participaban España y la totalidad de países americanos, además de Macao, Marruecos y Portugal, con el fin de compartir ideas que fomentaran su desarrollo agrícola, industrial, comercial y cultural. Para el emplazamiento de la exposición se eligió el Parque de María Luisa.

El Parque de María Luisa

El Parque de María Luisa fue inaugurado en 1914 sobre lo que habían sido los jardines privados del Palacio de San Telmo cedidos a la ciudad por la duquesa de Montpensier. Sus jardines fueron diseñados por Jean-Claude Nicolas Forestier, paisajista clasicista que tuvo que adaptar su obra al clima sevillano, introduciendo narajos y eucaliptos, bancadas de azulejo de La Cartuja, elementos inspiradores de la Alhambra de Granada, del Generalife, de los Alcázares de Sevilla e incluso del Retiro madrileño. Desde su concepción hasta el año de la inauguración de la Exposición se fueron construyendo en el parque monumentales glorietas dedicadas a ilustres literatos y reconocidos miembros de la cultura andaluza, como la Glorieta de Bécquer o la de los Hemanos Álvarez Quintero. Finalmente en mayo de 1929, coincidiendo con la Internacional celebrada en Barcelona, se inaugura la Exposición que unía las culturas de la Península Ibérica con Hispanoamérica, Brasil, Macao y Estados Unidos.

Expo de Sevilla

La Plaza de España

Concebida como la atracción fuerte de la Expo, la Plaza de España consistía en un complejo de edificios dispuestos en un semicírculo de más de 200 metros de diámetro y una superficie total de casi cincuenta mil metros cuadrados construidos en torno a una simbólica ría, con puentes que representaban los Reinos de Castilla, León, Navarra y Aragón y bancadas ricamente decoradas con cerámica de Triana, que representan cada una de las provincias españolas. El complejo era pues una alegoría a España proyectada por el arquitecto regionalista Aníbal González y albergaba el Museo Industrial y Artístico, así como un gran salón de congresos.

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La Plaza de América

La Plaza de América fue, junto con la Plaza de España y la Avenida de las Delicias, uno de los puntos más importantes de la exposición. En ella se construyeron el Pabellón Real, el Pabellón Mudéjar y el Pabellón de Bellas Artes (hoy Museo Arqueológico). El Pabellón Múdéjar en la actualidad acoge el Museo de Artes y Costumbres Populares de la capital hispalense. El edificio recupera en su arquitectura una fusión de elementos mozárabes, califales, nazaríes y almohades creando un estilo denominado neomudéjar que mezcla con el regionalismo utilizado en otros pabellones. El museo muestra la riqueza y variedad etnográfica de Andalucía y sus exposiciones incluyen objetos, utensilios e indumentaria autóctonos.

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Los pabellones

A lo largo de la Avenida de las Delicias, uno de los ejes centrales de la Expo, se dispusieron los principales pabellones de los países participantes. Entre los que han llegado hasta nuestros días están los de Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Cuba, Santo Domingo y Colombia, con su marcado estilo neocolonial e influencias barrocas y racionalistas.

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México contribuye bajo una base Art Decó con un edificio historicista siguiendo las culturas precolombinas y llaman la atenció en su puerta principal dos serpientes emplumadas que simbolizan al Dios del Fuego, Quetzalcoalt.

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El pabellón de Guatemala destaca por sus fachadas revestidas de azulejos de la sevillana fábrica de Ramos Rejano, en colores blanco y azul y con motivos mayas. Además de los mencionados pabellones independientes, el resto de países americanos contaban con representaciones en las denominadas Galerías Americanas, hoy almacenes del Puerto de Sevilla.

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*Fotos realizadas con la Lumix DMC-G6

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