La ruta del pescado: Un paseo por la gastronomía y los paisajes del Alentejo portugués

Si estás buscando el lugar ideal para una escapada de corta duración, el post de hoy te va a encantar. Sigue leyendo para descubrir todo lo que ofrece la parte más occidental del Alentejo, una desconocida región del sur de Portugal que no te dejará indiferente.

El pasado mes de enero, Aptece y Turismo del Alentejo me invitaron a conocer la ‘rota do peixe’ (ruta del pescado). Este es un pequeño diario de viaje que te servirá si quieres visitar esta zona, con algunas direcciones para comer y dormir y siete paradas imprescindibles.

Fotografía realizada con una Lumix G7

ÉVORA

Aunque está hacia el interior, esta pequeña ciudad declarada de interés por la Unesco en 1986, fue mi punto de partida. Llegué justo antes del atardecer, y pude apreciar que sigue tan maravillosa como la recordaba. Tranquila, con sus plazas con encanto donde las terrazas rebosan vida y sus calles encaladas, donde afortunadamente, ninguna construcción se ha desmarcado en altura o estilo.

Si te pasas por Évora, no dejes de visitar su templo romano y catedral, cerca de un mirador que hará sin duda las delicias de cualquier apasionado de la fotografía al atardecer.

Asimismo, te recomiendo que te acerques a Cafe Alentejo, un restaurante en la zona vieja donde debes probar la ‘sopa de caçao’ (sopa de cazón) y, si te gustan los hoteles de diseño, te quedes en el hotel Vitoria Stone, cuya reciente renovación le ha dotado de un acogedor estilo.

Fotografía realizada con una Lumix G7

COMPORTA

Zona costera, lo más interesante son sus larguísimas playas de fina arena y el puerto tradicional ‘Cais Palafitico da Carrapateira’, construído completamente en madera y muy singular. Si te pasas por allí, no olvides chequear la tabla de mareas de antemano e intenta hacer coincidir tu visita con la marea alta y, a ser posible, el amanecer o atardecer. Ninguna de las dos tenía cuando estuve por allá, así que me enfrenté a una dura luz de mediodía y la marea baja. Aún con todo, creo que es posible apreciar la belleza del lugar, ¿no te parece?

Muy cerca de Comporta, A Escola es un restaurante donde podrás disfrutar de una extensa carta de pescados, como su ‘açorda de tomate con enguias’. Y para los golosos, el dulce de la casa ‘pinhões torrados com ovos’ acompañado de un buen moscatel de Setúbal es una delicia.

 

 

PORTO COVO

La abrupta costa alentejana ofrece innumerables puntos muy interesantes. Son esas calas, acantilados y playas donde apetece parar cada diez minutos y simplemente perderse durante un rato, explorando su belleza. Como las playas de Porto Covo, donde el azul turquesa del agua y el amarillo de la arena se mezcla con la roca y la espuma del mar al chocar contra la misma. ¡No te olvides la cámara!

Para comer por esta zona, prueba Arte e Sal. Su chef, Carlos Barros, también ama viajar y se ha traído numerosas ideas de sus aventuras por el mundo. Así han surgido platos maravillosos como las gambas con salsa de cilantro, inspiradas por un viaje a Goa, India.

Fotografía realizada con una Lumix G7

SINES

La cuarta parada recomendada es Sines. Bellísimo pueblo costero que cuenta con una de las lonjas más activas de la región y donde es posible acercarse y ver cómo los barcos descargan el pescado fresco, fresco. Allí supe que los pescadores comienzan su jornada cuando el resto del mundo se va a la cama. Tras unas cuatro o cinco horas recogiendo y volviendo a soltar nasas y redes unas cuantas millas mar adentro, vuelven por la mañana para que podamos disfrutar de sus capturas en la mesa.

O en restaurantes como Cais da Estação, una antigua estación de ferrocarril, hoy reconvertida en un restaurante marisquería de moderna cocina y platos deliciosos como su vieira gratinada, ‘casquinhas de sapateira’ (paté de cangrejo) o su pasta negra con sepia.

Por último, si lo tuyo es el vino, acércate a Herdade do Cebolal, en Santiago do Cacém, muy cerquita de Sines. No solo sus caldos son exquisitos, también la finca donde se encuentra es una maravilla.

 

VILA NOVA DE MILFONTES

Muy turístico en verano, este pueblo será todo tuyo si te acercas en temporada baja.

En la Tasca do Celso, un restaurante de la localidad cuya decoración te hará sentir como en casa, el ‘robalo grelhado’ y la ‘açorda de camarão’ no te dejarán con hambre. Por otro lado, para dormir te recomiendo que le eches un ojo a las suites de diseño de Monte do Zambujeiro, donde me quedé y sentí como una princesa moderna por dos noches.

PORTO DAS BARCAS

Uno de los puertos más pequeños con los que me he encontrado nunca, Porto das Barcas es un pequeño entrante de mar que da servicio a los pescadores locales. Una vez más, fui testigo de la frescura del pescado que se vendía en su minúscula lonja y que un poquito más tarde, pude disfrutar en el restaurante local.

Este se llama Sacas, y si te acercas por allá, déjate sorprender por la cocina de Silvia y Ana María que, estoy segura, te recomendarán el mejor pescado que les haya entrado ese día.

Fotografía realizada con una Lumix G7

ROTA VICENTINA

Para bajar la comida, después de disfrutar de una comida sosegada en Porto das Barcas, no hay nada mejor que adentrarse en uno de los senderos costeros de la Rota Vicentina. Yo recorrí un trecho del denominado camino de los pescadores. Tanto es así que durante el mismo me encontré con tres. El último, al que estuve observando una media hora desde lo alto de un acantilado, podría optar el premio al mejor pescador escalador extremo del año. Es difícil explicarte sin mostrarte en vídeo la hazaña del hombre al bajar por la roca a saltos y encaramarse en lo alto de cualquier peñasco a pescar. Así que, mientras decides el sitio de tus próximas vacaciones, aquí te dejo alguna imagen para que te hagas una idea.

 

 

Fotografía realizada con una Lumix G7

 

Vuelvo pronto con más destinos imprescindibles. Mientras tanto, feliz inicio de la primavera!

 

 

 

 

 

 

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