El motivo principal de mi segunda visita a Venecia no era precisamente el de ver la ciudad de los canales.
En este viaje, Venecia no era el fin sino el medio, la puerta de acceso que me permitiría viajar hacia Eslovenia. Pero las conexiones entre la ciudad del león alado y Ljubljana son más bien infrecuentes, por lo que tuve que pasar la noche en Venecia antes de proseguir mi viaje. Durante esta segunda visita a la ciudad conseguí hacer algunas fotos estupendas con mi Lumix G6. La mejor parte es que como ya había visitado la ciudad en otra ocasión, esta vez pude permitirme el lujo de ser más creativo y aprovechar de experimentar un poco con las funciones de la cámara, en particular con sus filtros preinstalados. Para una ciudad con tanto carácter como Venecia, decidí utilizar el llamado ‘monocromo dinámico’, que permite hacer espectaculares fotos en blanco y negro con alto contraste.
Si bien se trata de un filtro automático, también hay espacio para experimentar un poco con él ya que es posible jugar con la exposición de la foto, haciendo que esta sea más clara o más oscura. Mi autobúss desde Trieste partíaa relativamente temprano, por lo que preferí madrugar bastante y lanzarme a las estrechas calles para hacer fotos y ver esta espléndida ciudad sin turistas. Todo un acierto, la madrugada es el mejor momento para ver Venecia.
A esa hora, las tiendas estaban aún cerradas y apenas empezaba a verse cierto movimiento en el Mercato del Pesce.
Pero a medida que transcurrían los minutos, la ciudad, sus habitantes y sus turistas se empezaban a despertar lentamente. Los barcos empezaban a navegar por el Grande Canale e incluso era posible avistar alguna que otra góndola.
Se acercaba la hora de marcharme de Venecia, y me iba con la certeza de que pronto volvería a verla.
*Fotos realizadas con la Lumix DMC-G6