Recientemente he regresado de un nuevo periplo por las montañas del mundo. En esta ocasión he permanecido dos meses viajando, fotografiando y ascendiendo varias cumbres en diferentes cordilleras peruanas, en el corazón de los Andes.
CORDILLERA BLANCA

Nuestro primer objetivo se centró en la Cordillera Blanca, situada en el departamento de Áncash, al norte de Perú. En estos macizos se encuentran las montañas más populares y visitadas del país andino. La más conocida: el Alpamayo, fue incluida en 1966 en el top 10 de las montañas más bellas de la Tierra, encabezando la lista. Este argumento nos sirvió como eje principal y excusa para la primera parte de nuestro viaje.
Cada año organizo, desde hace tiempo, un trekking fotográfico, abierto al público, en alguna cordillera del mundo. Entre todos los recorridos posibles escojo una ruta en el que se pueda disfrutar con la contemplación de un paisaje especialmente bello y singular. En los últimos veranos el objetivo que he elegido se ha situado entre las impresionantes cumbres del Karakorum, en Pakistán, uno de mis destinos favoritos. Esta temporada decidí cambiar y regresar a la maravillosa cordillera de los Andes.
El recorrido de nuestro trekking giró en torno a la figura del Alpamayo, realizando un circuito circular que comenzaba en la quebrada de Santa Cruz para terminar en la quebrada de los Cedros. Nueve días caminando y disfrutando de la contemplación de las diferentes vertientes del Alpamayo, así como de los maravillosos nevados y valles que lo rodean. Jornadas dedicadas a disfrutar de la montaña con el grupo que nos acompañó, compartiendo la pasión por mi trabajo con la cámara a través de sesiones de fotografía y charlas de sobremesa.
Previamente a la llegada del grupo a Perú mi compañera, Parvaneh, y yo, nos adelantamos varios días, con el objetivo de ultimar los preparativos del viaje y realizar alguna ascensión, por nuestra cuenta, a las cumbres de la Cordillera Blanca.
Apenas dos días después de nuestra llegada a Huaraz, la capital del departamento de Áncash, salimos hacia la montaña con el objetivo de alcanzar la cumbre del Vallunaraju (5.686m), una bonita cima que nos permitió disfrutar de una bella ascensión y también aclimatar nuestros cuerpos a la altura, algo imprescindible para movernos mejor por esta región, condicionada por la altitud.







VOLCANES DE AREQUIPA

Tras finalizar el trabajo en la Cordillera Blanca, Parvaneh y yo continuamos nuestro viaje hacia otros destinos montañosos mas desconocidos de Perú.
Desde Lima, la capital del país, donde acompañamos a nuestro grupo para su regreso a España, volamos con dirección a Arequipa, la segunda ciudad mas grande de Perú. El horizonte de esta histórica y pintoresca metrópoli está dominado por la silueta de tres volcanes: Misti, Chachani y Pichu Pichu, que se levantan sobre el árido paisaje del altiplano. En estas tres cimas se desarrolla gran parte de la actividad de montaña que se realiza en la zona, debido principalmente a su proximidad con el núcleo urbano.
Nuestra motivación principal era visitar zonas más remota, alejadas de los circuitos habituales y menos visitadas. Lugares donde poder “perdernos”, alejándonos de lugares concurridos. Llevados por esta filosofía decidimos intentar ascender al Coropuna, que con 6.425 metros representa el volcán más alto de Perú y la tercera cumbre del país. Además acumula algunos de los campos de hielo más extensos a nivel nacional.
Partimos de Arequipa de madrugada en un autobús local que tras casi ocho horas de traqueteo nos dejó en la aldea de Chuquibamba. Desde este punto negociamos con un conductor particular el desplazamiento hasta las inmediaciones del volcán. Un remoto lugar donde se levanta “la Montaña Dorada”, significado del nombre original, en quechua, de esta bonita cumbre.
Tras varias jornadas, cargando nuestras pesadas mochila y en absoluta soledad, conseguimos alcanzar la cima principal de este peculiar macizo. Disfrutamos de unos días inmersos en un entorno único, dominado por los grandes contrastes del hielo, los tonos ocres y rojizos del yermo altiplano y un profundo cielo azul que acentúa la sensación de encontrarnos en un lugar realmente remoto e intemporal.




MONTAÑAS DE CUSCO
Tras nuestra actividad en las montañas de Arequipa, continuamos el viaje en autobús hacia Puno y Cusco
Cusco es la capital del valle sagrado de los incas. Un lugar empapado por un profundo legado cultural y rodeado de una naturaleza desbordante.
Desde la capital inca nos dirigimos a la cordillera Vilcanota, donde se encuentra una de las cimas más representativas de la zona: el Ausangate. Esta montaña, era denominada por los pueblos precolombinos como uno de los grandes Apus, cumbres sagradas que encarnaban los espíritus protectores, dentro de la cosmovisión andina.
A pesar de la solemnidad de esta montaña son muy pocos los grupos que intentan alcanzar su cumbre cada temporada y muchos menos los que lo consiguen El resto de cimas de la cordillera Vilcanota apenas registran visitas y ascensiones.
Desde Pacchanta, una pequeña aldea situada a los pies de estas montañas, comenzamos a caminar en compañía de Luis Crispín, un guía y arriero local que nos servirá como anfitrión inmejorable en este rincón de los Andes. Luis ha nacido en estas montañas. Se ha criado pastoreando, desde niño, sus rebaños de alpacas entre las cimas de la cordillera. La atracción natural que siente hacia las cumbres le ha llevado a convertirse en uno de los alpinistas más punteros de Perú. A pesar de su gran modestia y humildad, vamos descubriendo algunos de sus grandes logros en montañas muy prestigiosas y complicadas como: el Siula Grande, Salkantay, Yerupaja…












En los siguientes días fuimos descubriendo, con nuestros propios ojos, las maravillas de este lugar, alcanzando alguna de sus cimas. Con Luis, tuve la oportunidad de escalar el Nevado Caracol, una bonita y escarpada montaña. Junto con Parvaneh, realizamos una bonita ascensión al Nevado Jampa. Un inmejorable mirador sobre esta cordillera.
Los días van pasando inexorablemente. Nuestras últimas ascensiones ponen fin al periplo de dos meses por los Andes peruanos. Una gran oportunidad para conocer mejor la geografía peruana, sus montañas y, muy especialmente, la identidad cultural y social de los pueblos andinos.












TRABAJO FOTOGRÁFICO
A lo largo de estos dos meses mi trabajo con la cámara ha supuesto una pieza fundamental del viaje.
En la primera parte, a lo largo del trekking fotográfico, además de la toma de imagen, la actividad fue muy intensa, compuesta por una parte divulgativa formada por charlas y pequeños talleres, así como sesiones de fotografía, compartidas con los asistentes al viaje, en diferentes escenarios y momentos de luz: crepúsculos, amaneceres, fotografía nocturna…
El resto del viaje se desarrolló dominado por una filosofía minimalista y la necesidad de viajar ligero. En la mayoría de los casos, en mi mochila tenía que convivir el equipo fotográfico con el material de alta montaña y los víveres para varios días, acarreando todo el peso sobre mis hombros.
Como es habitual en mis trabajos desarrollados en alta montaña, viajes y expediciones el material que empleo es lo más reducido posible, optimizando al máximo el equipo escogido. Siempre con la premisa fundamental de mantener la máxima calidad y buscar las mejores prestaciones técnicas.
El equipo empleado ha sido un único cuerpo de cámara, con sensor full frame: Lumix S1H. Una vieja compañera de viaje que ofrece todas las prestaciones que se puede esperar de una cámara profesional, tanto en video como fotografía. Además, la robustez y resistencia de su estructura es una garantía ante condiciones de trabajo muy severas: frío, altitud, condiciones meteorológicas adversas, polvo…
He empleado solo dos ópticas, para aligerar la mochila al máximo. Una lente muy versátil 24-105 y un teleobjetivo 70-200.
También transporté una tablet para poder llevar a cabo el trabajo de descarga, gestión de archivos en disco duro de seguridad y retoque fotográfico de RAW, realizando publicaciones en redes sociales a lo largo del viaje.
MONTAÑAS DE AGUA
En mis viajes siempre me acompaña mi pequeño bloc de dibujo junto a una cajita de acuarelas, para poder interpretar el paisaje empleando otra herramienta alternativa a la fotografía.
Son apuntes rápidos del natural que realizo contemplando el entorno y, lo más importante para mí, empleando el agua del paisaje que estoy dibujando, ya sea del glaciar, arroyo o laguna. De esta manera integro paisaje real con paisaje pintado.








